Por Alexi Kalam / Estado 20
Si bien el fútbol representa un elemento emblemático en la cultura mexicana, la población se indigna por el Mundial. Mientras la elite se prepara para la celebración, la población organiza retas de fútbol popular a lo largo y ancho de la CDMX. Con estás cascaritas antimundialistas, los barrios de la ciudad se vuelven a apropiar el sentido del fútbol en México.
Iniciativa de las comunidades aledañas al Estadio Azteca, las retas AntiFIFA se extendieron con otros vecindarios de la CDMX.
“Las retas empezaron en noviembre del año pasado. Cada fin de semana nos hemos encontrado en este espacio que hemos llamado el Bajo Puente de la Resistencia.”
Natalia Lara se implica en las actividades del grupo de vecinos de Santa Úrsula Coapa que ha ocupado durante meses este espacio ubicado a un costado del Estadio Azteza.
Junto a las retas, el grupo ha organizado continuamente asambleas y colaborado con artistas para la creación de obras de arte públicas. Obras que han sido borradas por las autoridades. A pocos días de la inauguración, el espacio sigue siendo un punto de cita de la oposición al Mundial.
“Vemos que hay, todo un cambio en torno a la turistificación, la mercantilización. Hay muchos desplazamientos, desalojos silenciosos por el aumento de la renta en la zona. Hay menos posibilidades de transporte público por los trabajos y ahora con la ciclovía que parecería ser una innovación de movilidad, lo que estamos viendo es que es un acceso muy restringido a la ciudad.”
Cerrado en 2024 para que se realicen trabajos de remodelación rumbo al Mundial, el Estadio Azteca acogió un partido entre México y Portugal con motivo de su reapertura el 28 de marzo. Para ello, se estableció una zona de restricción de la circulación — y de cualquier tipo de manifestación — en un radio de 2 km alrededor del recinto, bajo la vigilancia de la Guardia Nacional.
Con el Mundial está tomando forma una movilización que reúne luchas procedentes de diversos ámbitos. Una dinámica que fortalece la huelga de la CNTE. Ya sea sindicatos, organizaciones estudiantiles o en contra de la gentrificación en las grandes capitales, esta ola de protestas expresa una indignación que sigue cobrando fuerza en todo México.
Una ruptura con la FIFA
“Nos parece esencial usar el fútbol como una herramienta política de protesta y de reapropiación en estos momentos, cuando el fútbol se vuelve algo cooptado completamente por el capital.”
La afirmación proviene de una organizadora comunitaria apasionada por el fútbol y conocida bajo el seudónimo de RAT.
“Ahora el fútbol se convierte en un deporte de lujo y son sólo ciertas personas las que van a poder tener acceso a ver un partido en el Mundial. Es por su arraigo popular que se volvió el deporte por excelencia del proletariado y es esta parte del barrio que defendemos con las retas.”
Originaria del norte de la Ciudad de México, la activista recuerda que un momento importante para este movimiento fue en marzo cuando se organizaron retas en el zócalo para el Día Internacional de la Mujer.
“Fuimos también a jugar en Bellas Artes, en el Monumento a la Revolución, ya que defendemos un fútbol político incluyendo las mujeres y disidencias. Nos parece esencial denunciar la visión patriarcal del fútbol que promueve la FIFA.”
Por iniciativa de varios grupos de solidaridad con Palestina, se celebró también un torneo en el sur de la Ciudad de México bajo el nombre de «Intifada AntiFIFA». El objetivo principal de la competencia era denunciar la implicación de la FIFA en el genocidio de Palestina.
Un hecho señalado por vari@s activistas es que la FIFA pretende ahora invertir en la construcción de infraestructuras deportivas en el llamado proyecto « nueva Gaza » de Estados Unidos e Israel. Un proyecto que se considera en todo el mundo como especialmente cínico. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, hizo este anuncio posando junto a Donald Trump, durante la «Cumbre de Gaza» celebrada en febrero por el Gobierno estadounidense en Egipto.
Capital de la indignación
El artista y sociólogo Eduardo Rivas comparte la indignación conllevada por el Mundial.
“En la ciudad no se percibe ese entusiasmo que había en otras ocasiones para el Mundial. Por un lado, estamos sufriendo las consecuencias de las obras que ha generado el evento. Por otro lado, vemos que a la población le resulta difícil responder a esta llamada a la celebración en el contexto del genocidio en Gaza, la guerra en Irán y las amenazas estadounidenses hacia América Latina.”
Junto con la Red Académica de Solidaridad con Palestina en México (RASPAM) y el colectivo de artistas Insurrección Visual, Eduardo participa en la organización del Mundialito de los Pueblos. Este torneo, que se celebra durante la Copa del Mundo y que supone una ocasión para el encuentro internacional, tiene como objetivo defender la soberanía de las naciones.
«El principal patrocinador del Mundial es Coca-Cola», señala Juan Carlos Durán, artista que ha realizado varios murales con el movimiento del Bajo Puente de la Resistencia. “En estos momentos se ven sus anuncios por todas partes y se trata de una marca conocida por su apoyo al sionismo.”
Mucha gente apunta la marca por una escasez de agua potable que afecta directamente a la población en los alrededores del estadio desde que comenzaron las obras para el Mundial. Según varias fuentes, la construcción de pozos privados —en particular, un pozo propiedad de Coca-Cola—tuvieron afectaciones directas en los barrios aledaños.
A estas incertidumbres la creación de una burbuja especulativa inmobiliaria en el sector se ha sumado en los últimos meses. Entonces, el Mundial exacerba un fenómeno de gentrificación que ya tiene importantes repercusiones en CDMX.
Maquillaje social
“Cuando pasamos, podemos ver aquí alrededor todo muy bonito, pero al adentrarte a la colonia, vemos que hay grietas, hoyos y socavones, fugas de gas y escasez de agua.”
Susana (nombre ficticio) es originaria de Santa Úrsula Coapa y vive a unas calles del Estadio Azteca.
Cuenta que las obras realizadas por el Mundial han generado un verdadero sentimiento de alerta en las zonas aledañas y en particular en Santa Úrsula Coapa. Un movimiento para cuidar la colonia se ha organizado entre vecinos y es en este contexto que han empezado las retas AntiFIFA en el Bajopuente de la Resistencia.
“Se empezaron a romper las tuberías. Los camiones pasaban y se creaban socavones, ya que se debe tomar en cuenta la composición del suelo del pedregal y de repente hubo escasez de agua en toda la zona.”
Si bien existe un movimiento de solidaridad entre vecinos, indica que sigue difícil hablar del tema con la autoridad.
“Estamos oídos, pero no estamos escuchados.”
A estas dificultades, afirma que se añade también el problema de la turistificación y la especulación.
“El Mundial hace que se destape la gentrificación. Creo que podemos equiparar su llegada con el efecto de la Torre Mítica en Benito Juárez.”
Ahora se prepara con ansias para estos días. A pesar de la seguridad, Susana dice que se va a sumar a las marchas que se preparan alrededor del Estadio Azteca.
