Por Duskmon! / Revista Para Esto
La mañana del domingo 7 de junio, integrantes del Colectivo Luz de Esperanza, Jalisco. Agrupación sin Fines de Lucro acompañados por voluntarios y personas solidarias, realizaron una jornada de pega de cédulas de búsqueda en el cruce de las avenidas La Calma y Mariano Otero, una de las intersecciones con mayor afluencia vehicular de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Mientras cientos de automóviles atravesaban la zona a gran velocidad, familiares de personas desaparecidas y voluntarios colocaban fichas de búsqueda en postes, vallas, mobiliario urbano y distintos espacios visibles para quienes transitan diariamente por el lugar. La actividad implicó diversos riesgos, pues para realizar las pegas fue necesario cruzar avenidas de alta carga vehicular y acceder a los camellones centrales, trabajando a escasos metros de los carriles de circulación.
En esta ocasión, las cédulas fueron elaboradas bajo una nueva imagen inspirada en las estampas de los álbumes mundialistas. La iniciativa busca aprovechar la atención mediática que genera la próxima Copa Mundial de Futbol para visibilizar la crisis de desapariciones que atraviesa México y la lucha cotidiana de miles de familias que continúan buscando a sus seres queridos.

La acción adquiere un significado particular al considerar que México será una de las sedes del próximo Mundial, mientras el país enfrenta una crisis humanitaria que supera las 134 mil personas desaparecidas. Frente a esta realidad, familiares y colectivos denuncian que la respuesta institucional continúa siendo insuficiente.
Al concluir la jornada de pega de cédulas, el colectivo realizó una kermés comunitaria en el Parque de la Calma. Aunque la lluvia apareció durante el convivio, la actividad continuó sin interrupciones. Lejos de desalentar la participación, el clima propició momentos de cercanía entre asistentes, vecinos y comerciantes que habitualmente forman parte del bazar instalado en el parque.
Bajo las lonas improvisadas, las conversaciones continuaron entre platos de verduras al vapor, tacos y bebidas refrescantes. Por algunas horas, el espacio se transformó en un punto de encuentro donde las familias pudieron compartir experiencias, fortalecer lazos comunitarios y permitirse momentos de alegría en medio de una realidad marcada por la ausencia.

Durante la jornada, Héctor Flores, cofundador del colectivo desaparecida, compartió que el colectivo sumará esfuerzos con otras organizaciones y colectivos de búsqueda de distintas regiones del país durante el arranque de las actividades relacionadas con el Mundial en la Ciudad de México. La intención, señaló, será aprovechar la visibilidad internacional del evento para colocar nuevamente en la conversación pública la crisis de desapariciones que persiste en México.
Apenas la noche del sábado, durante una búsqueda nocturna realizada en distintos puntos de Guadalajara, integrantes de Luz de Esperanza localizaron a dos personas que contaban con ficha de desaparición y que se encontraban entre la población en situación de calle. El hallazgo permitió restablecer el contacto con sus familias y evidenció nuevamente cómo muchas personas desaparecidas terminan sobreviviendo en condiciones de extrema vulnerabilidad, invisibilizadas tanto para las instituciones como para gran parte de la sociedad.
El hecho ocurre en un contexto donde la situación de las personas desamparadas continúa siendo motivo de debate público. Mientras los colectivos de búsqueda recorren las calles para localizar a quienes faltan, recientemente legisladores de Jalisco aprobaron en el pleno del Congreso del Estado un exhorto dirigido al Gobierno de Guadalajara para que cese las prácticas de acoso, amenazas, intimidación, hostigamiento, persecución y expulsión contra personas en situación de calle. La medida busca que policías, inspectores y otros servidores públicos municipales dejen de actuar de manera arbitraria contra esta población, particularmente en la zona del Centro Histórico de la ciudad.
La coincidencia entre ambos hechos pone sobre la mesa una realidad frecuentemente ignorada: muchas personas desaparecidas pueden encontrarse viviendo entre quienes han sido desplazados de los márgenes sociales y urbanos. Mientras las familias organizadas continúan realizando búsquedas por cuenta propia, las personas en situación de calle siguen enfrentando condiciones de vulnerabilidad, exclusión y, en diversos casos, violencia institucional.
Entre la lluvia, las fichas pegadas en los postes y el reencuentro de dos personas con sus seres queridos, la jornada de Luz de Esperanza recordó que la búsqueda no se limita a fosas, expedientes o estadísticas. También ocurre en las calles, entre quienes han sido olvidados por las instituciones, pero no por las familias que continúan buscándolos.
