Balón dividido
Foto: Mario Antonio López

Balón dividido

Por Lolita Díaz / Perimetral

Balón dividido, así se titula el libro de Juan Villoro que relata una serie de crónicas alrededor del fútbol y la pasión por este deporte. No es el primero ya que en otras ocasiones había publicado otras crónicas relacionadas con fútbol como Dios es redondo. Con la peculiar narrativa, Villoro logra narrar el apasionante mundo de este deporte. Sin embargo, no es el único que habla del tema.

A unos días del arranque del mundial, se anunció en rueda de prensa que la estrategia para aprovechar el impacto del evento. Hay una estrategia nacional que consiste en destinar 400 millones de pesos para infraestructura cultural, rutas turísticas y rehabilitar museos y zonas arqueológicas. Estas, destinadas a los extranjeros y, de pasada para los mexicanos que puedan visitar diferentes sedes del mundial, como Jalisco.

Se ha mencionado en medios de comunicación que en Jalisco tenemos carencias poco atendidas, afectan la calidad de vida y deberían ser atendidas. Entre estas, la calidad del agua, el transporte con rampas y elevadores del tren eléctrico que no sirven. Además del caos en las vialidades con filas largas. 

Estos temas  deberían atenderse previamente a la visita de los turistas. Ella destinarán tiempo y dinero para conocer nuestros espacios turísticos. Por ejemplo, el municipio de Tequila. Es un lugar reconocido mundialmente por la UNESCO por su paisaje agavero. Además, buscarán conocer las tradiciones culturales y producción de la bebida embriagante. Y se podrán dar cuenta del caos vial que representa acercarse a la tierra del tequila, el museo que recientemente saqueó un alcalde —quizás inculto—, y que decidió vivir en este espacio. 

Pero, los 400 millones de pesos destinados a la promoción y difusión de la cultura mexicana están pensados para la difusión de las rutas arqueológicas. Entre ellas, 46 zonas arqueológicas, 15 museos y 281 actividades destinadas en 11 estados. Suman 170 en la Ciudad de México, 15 en Guadalajara y Monterrey, ambas ciudades sedes del mundial. 

Entre los recintos destacan el Palacio de Bellas Artes, el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo, el Museo Mural Diego Rivera y el Museo de Arte Moderno.

También se mencionó la ruta del muralismo mexicano la cual tendrá un costo de 250 pesos. Incluye el polyforum Siqueiros, el cual tiene más de diez años semi cerrado por las intervenciones y remodelaciones constantes.

Se mencionó que la fachada de Bellas Artes tuvo una inversión de 18 millones 866 mil pesos. En total habrá 28 exposiciones temporales, 42 presentaciones escénicas y 19 actividades por las Noches de Museos.

En el caso del INAH se programaron 22 experiencias culturales, 60 actividades y también extensión de horarios para cerrar hasta las 19 horas el Museo Nacional de Antropología, el Museo Nacional de Historia y el Museo y Zona Arqueológica del Templo Mayor.

La inversión para el INAH abarcó 37 millones 62 mil pesos en el Proyecto Integral de Rehabilitación y Renovación de Teotihuacan. Siete millones de pesos en el Museo del Templo Mayor. Se invirtieron 40 millones 388 mil pesos en el Museo Nacional de Antropología (con intervenciones en el acceso principal, vestíbulo y media luna, las Salas Mexica, Tolteca, Oaxaca y la Biblioteca Nacional). 

Entre las experiencias culturales que se mencionaron las Travesías Arqueológicas en Puebla, Morelos, Jalisco y Nuevo León.

No es una sorpresa que, cuando recibimos visita de extranjeros, se destina parte del presupuesto cultural a la fachada, a lo que se ve en los museos. Y menos a destinar estas cantidades a la infraestructura, a la remodelación y, de pasada, cobrar los ingresos como sede mundialista.

Los jaliscienses nos preguntamos si estaremos a la altura de las expectativas de los magnates de las FIFA. En el caso de Jalisco, se nombró al presidente municipal de Zapopan como el encargado responsable general del mundial en GDL 26. Este ha mencionado en sus redes sociales que quiere ser la sede de las experiencias, porque quiere ser la mejor sede de toda la historia. Curiosamente los cuatro partidos programados en la casa de las Chivas, un estadio que se construyó en 2010, cuando el mismo alcalde trabajaba en este equipo.

Entonces, todos los juegos se realizarán en Zapopan en un estadio elegante, moderno y con capacidad para albergar a más de 48 mil personas. Así lo menciona el alcalde en su página: los cuatro partidos en Zapopan y ninguno en el estadio Jalisco ubicado en Guadalajara que, se supone, es la sede del mundial.

Por otro lado, se menciona que habrá cultura para los tapatíos. Pero se reduce a un concierto de Maná, otro de Alejandro Fernández y, como gran reto, se contempla una fila de niños que se pasen un balón desde el estadio Jalisco al estadio Akron. La intención es obtener un récord. 

Sin embargo, tenemos otro público deseoso de ver cultura que nos lleve a reflexionar. Desde dónde están todos los desaparecidos, esculturas que nos recuerden que somos una sociedad que cuestiona la calidad de vida, la educación hasta pensar en la posibilidad de un país lector.

También se puede reflexionar sobre el fútbol desde las crónicas de autores jóvenes que se apasionan por el fútbol. Y existe un sector de la población que se cuestiona y exige respuestas por parte de quienes administran, y dirigen nuestro estado.

Finalmente, México espera 5.5 millones de visitantes por el mundial y una derrama económica importante. Pero no se plantea una ciudad más culta, con mejores vialidades, con mayor pedagogía en vialidad. Ni con estrategias que han implementado en otros países, donde se aprovechó este tipo de circunstancias para dejar una población más preparada, con conciencia del acontecer social y cultural.

Por ejemplo, en Colombia un alcalde pedagogo destinó parte de su recurso a diseñar estrategias para que la ciudadanía reflexionara sobre el quehacer social y cultural. Logró un verdadero cambio. Antanas Mocus tuvo formación y educación lo cual lo llevó a replantear una ciudad más accesible, viable y de convivencia. Vio que, juntas, la voluntad política, la economía y la educación pueden pensar en una ciudad más consciente.

Este mes estaremos viviendo lo que significa ser sede mundialista, con poca propuesta cultural basada en espectáculos de lo mismo de siempre. Y sin explorar los talentos de los jóvenes artistas, sin infraestructura en el museo regional y otros museos. Así lo dicta el manual de cultura. Y cumplir con la encomienda, pero la mirada del turista es más aguda y serán ellos los que juzguen la ciudad que habitamos. 

Serán ellos los que podrán apreciar toda nuestra gastronomía, conocer nuestras calles, disfrutar de nuestra tierra. Y, de pasada, emitir un comentario de nuestra ciudad. Y sólo entonces podrán conocer por qué el balón está dividido.

No sólo se juega un partido en la cancha, también se juega el prestigio de los habitantes. Y la buena o mala administración, los negocios que convergen alrededor del deporte. Los precios de entrada, los souvenirs, gastronomía, arquitectura, vialidades y todo lo que conlleva una responsabilidad futbolera.

El balón dividido es la ciudadanía quejándose por calles deficientes, mientras se invierte en pintar bardas alusivas al mundial.

Disfruten los conciertos en la glorieta de la Minerva que para eso se gastaron 70 millones de pesos en la reciente sede del mundial. Podremos aprovechar la oferta cultural que solo unos cuantos deciden qué podemos ver.