Encuentro desigual: el negocio mundialista vs. la persistente demanda de las buscadoras

Encuentro desigual: el negocio mundialista vs. la persistente demanda de las buscadoras

La víspera de la inauguración del Mundial 2026 descubre profundas grietas y prioridades del gobierno federal y de la Ciudad de México: por un lado, un desmedido e imponente despliegue de elementos de seguridad que rodean el Estadio Ciudad de México; por el otro, la digna y desesperada resistencia de los colectivos de Madres Buscadoras, a quienes se les impide el paso para visibilizar la crisis humanitaria por la que atraviesa el país.

Las familias y colectivos en búsqueda de personas salieron de la estación Registro Federal del Tren Ligero en dirección al Estadio Azteca para llevar a cabo una caminata y velada por los desaparecidos, pero ante la imposibilidad de pasar fue sobre calzada de Tlalpan y viaducto Tlalpan.

El secretario de Gobierno, César Cravioto, consideró este evento internacional –en entrevista con diversos medios– de “la máxima importancia”: el derecho al espectáculo de una poderosa corporación como la FIFA fue colocada por encima de los derechos y el libre tránsito de los ciudadanos mexicanos. El funcionario justificó el cerco policial mediante el eufemismo de un “cinturón de paz” y una “última milla” de confinamiento, diseñada para blindar las inmediaciones y restringir por completo el acceso a cualquiera que no posea un boleto.Al ser cuestionado sobre si las demandas de las familias no son lo suficientemente importantes, Cravioto matizó diciendo que sí lo son, pero defendió “el derecho de llevar a cabo la inauguración del mundial”. Asimismo, normalizó la exclusión: “desde hace muchos meses se avisó que el estadio sería confinado”, no obstante, también desde hace muchos meses las familias han pedido que las autoridades hagan su trabajo, desde hace muchos años, ellas mismas buscan a sus desaparecidos, desde hace mucho, visibilizan esta crisis en las calles.

Fueron muchos meses para planificar un cerco en favor de un negocio millonario, pero han sido muchos más de una deuda histórica.

El partido es profundamente desigual. El aparato del Estado se vuelca en proteger un evento exclusivo para quienes poseen un alto poder adquisitivo mientras las madres que buscan rastros de sus hijos e hijas son encapsuladas y alejadas de los focos internacionales: el brillo del espectáculo global por encima de la realidad y el dolor de miles de familias.