Texto y fotos: Sofía Calzada

El periodismo es amenazado en México no sólo cuando es conciente, sino desde únicamente su deber de informar. Es criminalizado y perseguido por el hecho de estar donde distintos organismos no quieren que se documente la violencia ejercida a quienes se manifiestan frente a las injusticias que se presentan en el día a día.

La persecución al gremio no ha desaparecido, ha evolucionado, pues ya no son solamente balas como las ue se dispararon contra Ricardo Flores Magón, Vicente Villasana o Manuel Buendía Tellezgirón, ahora el modelo es intimidación, hostigamiento, amenazas, uso ilegítimo del poder público, allanamientos, tortura y desaparición.

Como documenta Artículo 19, en 2018 de 544 agresiones, 230 vinieron de funcionarios públicos. El estado es visiblemente el principal agresor.

Así llegamos al 2 de octubre de 2026

A 58 años de la masacre que el gobierno del priista Gustavo Díaz Ordaz cometió en contra de estudiantes, maestros, vecinos y causas hermanas que protestaban en el marco de las olimpiadas del 68 el manual es el mismo. A ojos del Estado no hay diferencia entre activistas y periodistas, si vienes por parte de un medio o eres independiente. Como mostraron, incluso antes del comienzo de la manifestación o posicionamiento político, los cuerpos policiales golpearon y gasearon a los primeros contingentes que llegaban a la estación de metro Tlatelolco.

Este 2 de octubre fue una de las jornadas más violentas contra la prensa La Red Rompe el Miedo documentó uso excesivo de la fuerza, encapsulamientos y actos de intimidación contra periodistas y estudiantes, es el caso de Juan Abundis, de Obturador Mx, Nicolás Corte, de Publímetro y David de Olarte, de La Prensa, quienes fueron agredidos por policías durante la marcha.

México es cuna de la violencia contra los periodista, a quienes se les ha criminalizado, perseguido y violentado cuando su lente busca documentar la violenta historia del país, por mencionar un caso, Iván Ortíz, reportero de El Sol de México, fue despojado de su equipo de trabajo y agredido por policías sin identificación.

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Según su testimonio, la agresión ocurrió alrededor de las 14:50 horas en la salida de Metro Tlatelolco. Un manifestante rompió el cerco y discutió con un policía. Cuatro policías lo golpearon e Iván se acercó a documentar.

Me golpearon tanto policías como otras personas vestidas de civil y me quitaron el teléfono y mis pertenencias

Iván Ortiz

El ataque provino de elementos uniformados de la Secretaría de Seguridad Ciudadana con equipo antimotines y personas vestidas de negro con casco que ocultaban el rostro.

A Mario Marlo, de Somos El Medio, le arrebataron su teléfono mientras documentaba el uso excesivo de la fuerza en contra de un estudiante. Otras personas que grababan también fueron despojadas de sus celulares.

Cuando se amedrenta a un periodista se violenta la verdad que se transmite desde su cobertura, imágenes que muestran detalladamente el accionar del gobierno y sacan a relucir la crueldad de un país que se rige sistemáticamente y desde hace muchos sexenios con miedo. La primera línea al frente de las manifestaciones son los periodistas, quienes buscan hacer eco de la voz de las injusticias.

Si subimos a los árboles o a los postes para tomar la mejor fotografía es por el compromiso de difundir desde lo que nuestro cuerpo nos permite y hoy aún después de la lucha diaria por nuestro derecho a informar sin ser criminalizados aún tenemos en mente cuando salimos de casa, que podemos no regresar.