No hay crímenes perfectos, lo que hay es corrupción: Dos relámpagos al alba
Foto: Christian Vilchis

No hay crímenes perfectos, lo que hay es corrupción: Dos relámpagos al alba

Por Christian Vilchis

El pasado 6 de junio de 2026, en la Cineteca Mexiquense del Centro Cultural Mexiquense, se presentó el documental Dos Relámpagos Bajo el Alba, dirigido por Coizta Grecko y Juan Castro Gessner. La obra aborda los acontecimientos relacionados con el asesinato del periodista Francisco Pacheco, perpretado afuera de su domicilio en Taxco, Guerrero en 2016, y las consecuencias que enfrentaron sus familiares y allegados tras el crimen. 

El documental reconstruye los hechos vinculados al asesinato de Francisco Pacheco, así como el contexto que precedió su muerte y las dificultades que su familia ha enfrentado desde entonces. La película destaca que, después de diez años, el caso continúa sin resolverse y aún no se ha identificado a los responsables. 

Más allá de narrar una historia particular, la obra invita a reflexionar sobre problemáticas como la impunidad, la falta de seguimiento en casos de desaparición y violencia, la inseguridad que enfrentan los medios de comunicación, los obstáculos burocráticos y las amenazas que suelen acompañar estos procesos.

Al término de la proyección, se llevó a cabo un conversatorio con la participación de Luis Miguel Carriedo Téllez, Miriam Martínez, Coizta Grecko, Frida Arreola, Verónica Romero y Jan-Albert Hootsen, quienes reflexionaron sobre la seguridad de los periodistas, la defensa de la libertad de expresión, las deficiencias institucionales y la importancia de la solidaridad frente a la violencia.

Los ponentes compartieron sus experiencias y perspectivas sobre la realidad que viven las víctimas, sus familias y quienes ejercen el periodismo en contextos de riesgo.

Verónica Romero, directora general de El Foro de Taxco y viuda de Francisco Pacheco, destacó la frustración que enfrentan las familias al encontrarse con investigaciones inconclusas, barreras institucionales y una constante falta de atención por parte de las autoridades. Asimismo, señaló la importancia de que la ciudadanía exija respuestas, actúe con empatía y se solidarice con quienes atraviesan situaciones similares.

Por su parte, Jan-Albert Hootsen, representante del Committee to Protect Journalists (CPJ) en México, señaló que aún existe una falta de reconocimiento estatal sobre los patrones de victimización que afectan no solo a México, sino también a otros países. En este sentido, subrayó la necesidad de implementar estrategias de atención y protección integrales.

Luis Miguel Carriedo Téllez, titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado de México (CEAVEM), afirmó que los servidores públicos tienen la responsabilidad de mantener una cercanía constante con la ciudadanía y que la confianza solo puede construirse mediante la atención directa, la honestidad y la transparencia. Añadió que las instituciones deben convertirse en canales efectivos para la búsqueda de soluciones y no únicamente en espacios de gestión administrativa.

Finalmente, Frida Arreola, coordinadora de Prevención del Programa de Protección y Espacio Cívico de Artículo 19, señaló que cada agresión contra un periodista representa también una agresión contra la libertad de expresión. Asimismo, enfatizó que toda acción de protección y acompañamiento debe colocar en el centro la dignidad humana.

La libertad de expresión es un derecho humano universal y que se encuentra también garantizado en la Constitución mexicana. Según datos de ARTICLE 19, desde el año 2000 se han documentado 176 asesinatos de periodistas en México en posible relación con su labor, lo que coloca a México como uno de los países más peligrosos para ejercer la profesión.

Bajo la administración actual de Claudia Sheinbaum se han registrado nueve asesinatos hasta la fecha, según cifras de la misma organización.

En el marco de la Copa Mundial 2026, las y los periodistas de esta Red nos sumamos a la exigencia de visibilizar los riesgos y agresiones que enfrentamos en el ejercicio de nuestra labor, una realidad que no debe quedar opacada por la atención mediática del evento deportivo internacional.

¡No se mata la verdad matando periodistas!