El antimural de más de 50 metros de largo colocado por habitantes de Santa Úrsula en uno de los puentes viales cercanos al Estadio Azteca fue retirado la mañana de este 11 de junio, pese al acuerdo sostenido con el secretario de Gobierno de la Ciudad de México, César Cravioto, de mantenerlo instalado hasta el viernes 12 de junio, según denunciaron integrantes de la comunidad.
La intervención fue colocada el pasado 9 de junio como parte de las expresiones de rechazo al Mundial 2026, cuyas protestas han incrementado su presencia en la Ciudad de México durante los días previos al inicio del torneo.
De acuerdo con los vecinos de Santa Úrsula, el antimural buscaba visibilizar las afectaciones que, desde hace años, han denunciado en torno al Estadio Azteca y las instalaciones de Televisa en la zona. Entre sus principales reclamos se encuentran la falta de acceso suficiente al agua, un problema que atribuyen al consumo y la infraestructura vinculada al complejo, así como los procesos de transformación urbana y encarecimiento de la zona que identifican como gentrificación.
Los habitantes sostienen que la llegada del Mundial ha profundizado preocupaciones históricas sobre el uso del territorio, el acceso a los servicios básicos y la manera en que los grandes eventos deportivos transforman los espacios urbanos sin considerar las necesidades de las comunidades que los habitan.
El retiro del antimural ha sido señalado por los vecinos como una ruptura de los acuerdos alcanzados con el Gobierno capitalino. De acuerdo con la denuncia comunitaria, César Cravioto se había comprometido a que la pieza permanecería en el puente vial hasta el 12 de junio; sin embargo, el espacio amaneció sin la intervención un día antes de lo acordado.
La protesta de Santa Úrsula forma parte de un conjunto más amplio de movilizaciones antimundialistas que han surgido en México, Estados Unidos y Canadá, países que albergan el Mundial 2026. Colectivos y organizaciones han cuestionado los impactos sociales, urbanos y ambientales asociados a la organización del evento.
Para los habitantes que impulsaron el antimural, la defensa del territorio y la resistencia comunitaria son fundamentales para recuperar los espacios públicos, los bienes comunes y los servicios que consideran han sido afectados por los intereses económicos alrededor del Mundial.
