Texto y fotografías por: Jesús Axel Cuapio García (Axl Photo’s)
Si algo nos dejó este Mundial, además de las imágenes tan bonitas de gente disfrutando de momentos inolvidables en las calles de la Ciudad de México, es la capacidad del gobierno mexicano de desviar la atención cuando el ambiente es poco conveniente para la época, pues en los últimos meses, hemos visto como la presidenta con A, Claudia Sheinbaum cada vez que el ambiente sociopolítico es muy delicado, aprovecha el momento para crear distractores perfectos, aunque vaya en contra de su narrativa humanista (como todo su sexenio).
Prueba de ello, y como hay material de sobra para fundamentar lo que hoy vengo a explicar, tenemos que remontarnos hasta el 6 Mayo de 2026, un mes antes del Mundial, cuando Claudia Sheinbaum trajo a la banda surcoreana de k-pop BTS, en medio de fuertes críticas derivado de la espantosa dinámica con respecto a la venta de boletos por parte de la empresa distribuidora de boletos (Ticketmaster), y en la cual, la visita de BTS por 7 minutos en el balcón de Palacio Nacional no aminoró la furia colectiva de las “armys”, quienes exigieron prácticas justas a las boleteras de este país, pero este no es el final, sino el inicio de varias cajas chinas disfrazadas de inclusión a los jóvenes.
Recientemente, el Pato Merlín se convirtió en un fenómeno mundial, mismo que desplazó y por mucho, al ajolote que nos impuso Clara Brugada y su utopía de una ciudad perfecta, y celebridad que despega, llega a la Mañanera, la cual desató todo tipo de críticas, pues estaba reciente la negativa del Gobierno de México a recibir a colectivas de madres buscadoras (mismas colectivas que hasta ahora, siguen recibiendo esa misma negativa), y la forma en que los dueños del pato llegaron a ese momento, fue despreciable para las personas que están acostumbradas a ver a La Perrita de Trump (o el Tío Richie como le dice la chaviza de 40 años con ideologías de derecha), atacar por todos los medios a quienes no van con su narrativa entreguista.
Otra prueba de que Claudia Sheinbaum usa cajas chinas muy evidentes, es cuando realiza las convocatorias al concurso musical llamado México Canta, la cual nos cuesta 70 millones de pesos cada edición, mismas que con su segunda edición ya suman en total, 140 millones de pesos.
En esta ocasión, dos cantantes han sobresalido más allá de las presentaciones del concurso musical; Junior H, y el Bogueto (o Armando Rosas Toledo, su nombre real), pues el impacto predomina principalmente en los más jóvenes, en los que se enfoca este concurso, que nació como una respuesta al aumento exponencial de la reproducción del subgénero del regional mexicano a nivel mundial; los corridos tumbados (corridos bélicos o narcocorridos, la cual es lo mismo), para lo cual hay que desglosar quiénes son estos cantantes en particular:
Junior H (o Antonio Herrera Pérez), es uno de los exponentes del género antes mencionado más reconocidos en el país, aunque en realidad, su movimiento musical llamado Sad Boys (el cual, se trata de canciones en su mayoría con temática triste), es quien se lleva los mejores números en plataformas digitales, se presentó el 11 de Mayo de 2026, en Palacio Nacional, sorprendiendo a propios y extraños pues un mes antes, aseguraba que seguiría cantando corridos a pesar de la prohibición del gobierno, y contradiciendo la principal razón por la cual se creó ese concurso, tal cual como todo el sexenio de aquella que se dice llamar científica.

Como expliqué, hoy se presentó la segunda edición del concurso, y como padrino, llegó El Bogueto, cantante de reggaeton mexicano, proveniente de Nezahualcóyotl, volviendo a desatar críticas, tanto por cómo cantó su propia canción llamada Mi Barrio (canción de su último disco llamado Eso sí Es de Gangster), como porque apenas ayer, asesinaron a otro periodista en México, más precisamente Alejandro Leyva Aguilar en Oaxaca por cómo lo conocemos en el argot periodístico mexicano “saberle mucho”, usando el México Canta para no responder preguntas que no fueran del evento en cuestión.

En fin, es lamentable que se utilicen las tendencias actuales (sin mencionar la patética moda del six seven), para evadir la realidad de un país que aminoró sus problemas sociopolíticos mientras 11 hombres corrían detrás de un balón, pero ahora que se acabó el Mundial… ¿de dónde agarrara otra caja china?… ¿y si sí deja de evadir la realidad del país? ¿y si sí se enfoca en investigar en lugar de abrir carpetas?
Talvez ese día México si ganará en algo, y no necesariamente tendría un trofeo en sus manos…
