Desde Bonn, Alemania, frente a la sede de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, representantes de comunidades, pueblos indígenas, colectivos climáticos, movimientos globales y redes internacionales agrupadas en la Caravana Mesoamericana de Pueblos en Resistencia por el Clima y la Vida y la Iniciativa Internacionalista de los Espejos del Sur Global emitieron un pronunciamiento contra el Mundial de Fútbol FIFA 2026 y lo vincularon con lo que consideran un mismo modelo de despojo asociado a procesos económicos y políticos internacionales.
En el comunicado titulado “La vida no se juega en un Mundial”, las organizaciones señalaron que sus críticas también abarcan la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la cumbre del G7 y las políticas económicas que, desde su perspectiva, favorecen los intereses de grandes corporaciones por encima de los derechos de los pueblos y comunidades.
Los colectivos expresaron que la realización del Mundial ocurre en un contexto de crisis social en México marcado por las desapariciones, los desplazamientos de comunidades, la gentrificación y la turistificación. En su posicionamiento recordaron a las madres y familias buscadoras, a los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y a las más de 135 mil personas desaparecidas en el país.
El documento también denuncia el avance de proyectos extractivos en Mesoamérica, la privatización de bienes comunes naturales, el desplazamiento de comunidades y la criminalización de personas defensoras de la tierra, el agua y el territorio. De acuerdo con las organizaciones, estos procesos forman parte de una misma lógica que privilegia la acumulación económica y el control de los territorios.
Las organizaciones recordaron que su articulación es resultado de diversos procesos de encuentro y resistencia desarrollados en los últimos años, como el Encuentro Global por el Clima y la Vida realizado en 2024, los encuentros nacionales contra la gentrificación y la turistificación, y la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida que recorrió distintos territorios de América Latina.
Asimismo, hicieron un llamado a organismos de derechos humanos y a organizaciones internacionales para mantenerse atentos ante las acciones de intimidación y represión que, según denunciaron, podrían enfrentar las personas y colectivos que se movilizan contra la gentrificación, la turistificación, los megaproyectos y otros procesos de despojo en el contexto del Mundial 2026.
El pronunciamiento concluye con un llamado a fortalecer las redes internacionales de solidaridad y resistencia frente a los impactos que estas organizaciones asocian al Mundial, el T-MEC y el G7, bajo la consigna: “Nuestra vida vale más que un Mundial y sus guerras”.
